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 El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad

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Lestat
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MensajeTema: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Vie Jul 24, 2009 11:28 pm

Mis abiertos sentidos vampíricos no dejaron de captar aquel rictus en las suaves expresiones de su rostro angelical y sereno, comprendiendo que su transformación había dado inicio.
Sin pensármelo dos veces, lo tomé entre mis brazos, acunándolo en mi regazo, pues era menester llevarlo con rapidez hacia un lugar en donde ningún humano pudiera vernos, pues ya comenzaba a amanecer, y la ciudad aletargada comenzaba su paulatino despertar, sin contar además de que si los rayos solares nos alcanzaran, nos calcinarían instantáneamente, convirtiéndonos a ambos en polvo de cenizas y en un solo leve recuerdo, apagando nuestra llama de la no-vida por completo.
Me impulsé con todas mis fuerzas, aún no restauradas del todo, y volamos hacia los tejados, lejos de algún posible observante furtivo que pudiera aparecer por el callejón, y usando mi Celeridad, cruzé como una exhalación entre uno y otro tejado de locales comerciales, bares y ruinosas casas parisinas de los suburbios hasta llegar a mi Castillo, reptando apenas por las paredes añosas y penetrando por una de las ventanas de la torre con mi amado a cuestas, justo a tiempo, antes que el sonrosado cielo me indicara que los primeros rayos de fuego comenzaban ya su aparición.
Como una estela de cometa, llegué hasta mi cama, con forma de un ataúd, depositando con cuidado el adormecido cuerpo de mi anónimo ángel entre los satenes y sedas rojas de los almohadones y sábanas, volviendo a toda prisa hacia la única ventana de aquel cuarto en semipenumbras, cerrando de un solo golpe las ventanas con cristales polarizados y los pesados cortinajes y cenefas de terciopelo negro y dorado, dejando el cuarto en una oscuridad casi abismante, en donde solo la experta visión de un vampiro conseguiría ver algo entre aquellas sombras, donde un simple humano no lograría siquiera ver sus manos delante de sí.
Me acerqué a una mesita, haciéndome de un candelabro que albergaba dos velas a cada extremo, las que encendí cuidadosamente, y regresé a la cama, donde mi amado aún permanecía recostado.
Ciertamente su iniciación al mundo de los no-vivos comenzaba ahora ... solo faltaba que los dolorosos estertores de la muerte lo arrebataran de lo que le quedara de vida física, dando luego a su nacimiento al mundo de los muertos ... y yo estaría allí para darle la bienvenida.
Cerré los negros doseles aterciopelados de alrededor de la cama, envolviéndonos en una intimidad interrumpida solo por la débil luz de las velas, y tomé su mano, estrechándola con fuerza, para acompañarlo en su viaje hacia la muerte.

-
Tranquilo, mon ánge ... dolerá al comienzo, no te asustes ... tu cuerpo ha de morir y de deshacerse de todos sus rasgos humanos, de todo aquello que lo contamina, sentirás como tus fluidos abandonan tu cuerpo, expulsándolos de tí ... es normal, pero yo estaré siempre aquí, no me separaré de tu lado en ningún momento. Jamás me atrevería a dejarte solo, mon amour. -

Y la metamorfosis dio su inicio ... envolviendo su cuerpo en dolorosos espasmos mortuorios, sus miembros se agarrotaban, su mano aferraba la mía con fuerza, a punto de romperme los dedos, aún así, la sustuve, cumpliendo mi promesa de no dejarle ni un solo instante, mientras que los dedos de su otra mano se hundían entre los pliegues de las sedas rojas, aferrándolas y rasgándolas sin mayor esfuerzo. Su rostro se volvió un amasijo de músculos rígidos y sus labios se abrían en un mudo grito de horror, mientras todo su cuerpo expulsaba sus fluidos.
Tras minutos que me parecieron una eternidad, su cuerpo cayó por fin exhanime, agotado y febril, sumiéndolo en un aletargamiento. Su transformación había concluído por fin, su muerte y su regreso de ella se habían manifestado justo delante de mis ojos, pero aún me faltaba ser testigo de su nacimiento al mundo de las tinieblas.

Acerqué la luz a su rostro, y la visión de mis ojos me obsequió con la más hermosa de las transformaciones ... su albo rostro de alabastro destacaba ahora impoluto sobre los tonos cereza de las sábanas y almohadas ... sus mejillas teñidas de un suave rosa le entregaba un aire de pureza y una candidez arrebatadora que me quitaba el aliento, mientras que sus labios carnosos se cubrían de un fuerte tono carmesí, tan rojos como la sangre que acababa de saciar en mi sed de él. Sus cabellos se volvían tan lisos y sedosos, lustrosos como el azabache y sus ojos, esas dos maravillosas estrellas esmeralda absorbían en sus iris la débil luz de las velas, haciéndola suya, entregándoles una transparencia cristalina y una luminosidad sobrenatural.

Suspiré al ver como su nacimiento al mundo de las sombras le añadía a su rostro y cuerpo una belleza increíble, un aura de solemnidad, majestuosidad y perfección ... un ángel caído frente a mí.

-
Eres .... hermoso ... - *Suspiré, conteniendo el aliento* - Perfecto ... inmaculado ... no hay ser sobre la Tierra, o arriba en los Cielos que pueda igualar tu belleza, mon petit ánge ... hasta la más bella de las flores palidecería ante tí y hasta Luzbel mismo moriría de envidia ante tu perfecta hermosura .
-

Tenía aún entre la mía su mano suave y pálida, y de un leve tironcito le indiqué que se sentara para recrearme en su figura. Suspiré nuevamente, sin poder apartar mis ojos de él, completamente embobado y enamorado como quinceañero de aquel ser tan perfecto. Le recorrí con la vista, y descubrí sus ropas húmedas, debido a los fluidos expulsados ... que estúpido, que descortés de mi parte ... debía ayudarle a darse un baño, pues aún se encontraba débil, pero mi mente corrió a velocidad vertiginosa, casi provocándome una hemorragia nasal al imaginar ese dulce y sensual cuerpo completamente desnudo ser recorrido por mis manos, deleitándome en la suavidad de su piel. Mis deseos por él me atraparon nuevamente, aún así, no me atreví a sugerir mi idea, lo cual no hizo que pudiera evitar sentir como mis mejillas y toda mi cara ardía en llamas, cubriéndose casi completamente de rubor.

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Louis
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Dom Jul 26, 2009 1:08 pm

Sentí sus fuertes brazos a mi alrededor, transmitiéndome cierto sosiego y confianza. A pesar de todo aun seguía algo asustado, el dolor que poco a poco iba apoderándose de mi cuerpo y la incertidumbre a lo desconocido estrujaban molestamente mis sentidos.
Me hallaba en ese trance cuando percibí un ligero mareo, la brisa acariciaba mi cara y noté un leve zumbido en mis oidos.
Al abrir los ojos no pude evitar que una exclamación de sorpresa escapara de mi boca.

Todo pasaba como una exhalación ante mis ojos y me agarré fuertemente a ese ser, sintiéndome por unos momentos aterrado.
Poco duró ese desasosiego pues una pesadez se adueñó de mis párpados y una ligera somnolencia conquistó mi cuerpo, conduciéndome sin querer a un gradual letargo.

Desperté de golpe sacudido por un vigoroso dolor que se propagó por todo mi ser, exhalando un pequeño quejido, más de pánico que otra cosa.
Miré a mi alrededor intentando situarme y a la vez calmar mi ahora tortuosa y agitada respiración.

Una oscuridad envolvía el lugar, pero le vi a él a mi lado y le sentí. Su mano era cálida y me transmitía una dulce y bienvenida paz.
Las suaves palabras pronunciadas iban implantándose poco a poco en mi mente, comprendiendo que de algún modo me iba a enfrentar a la muerte.
Solté un suspiro y apreté mi mano en la suya, intentando mostrarle mi confianza y entrega a él, sometiéndome abnegadamente a lo que tuviera que acontecer.

Y ya sin vuelta atrás, comenzó una penosa tortura que me llevó por un doloroso y desgarrador camino.
Cerré los ojos y sentí unas fuertes sacudidas por todo mi cuerpo, mis músculos se agarrotaban, el daño y la angustia se hacían insoportables, no era capaz ni de gritar a pesar de mi sufrimiento.

Fueron unos momentos que me parecieron eternos, envuelto en una agonía desproporcionada y cruel.
Solo recuerdo el profundo dolor y su mano, amparándome antes de caer en un dulce y consolador desvanecimiento.

No se el tiempo que había pasado asi cuando mis ojos se abrieron. Quedé extasiado contemplándolo, escuchándole.
Me enamoré de sus ojos, de su blanca piel, su brillante cabello. Toda su figura estaba rodeada de una intensa y extraña luz, no podía apartar mi mirada de él.

Sus palabras me parecieron una cadencia de suaves notas musicales que al principio me costó comprender pero al final fueron encajando bien, una tras otra y no pude evitar que una leve sonrisa apareciera en mis labios.
Su mano seguía unida a la mia. Mi soporte... mi amparo... mi refugio...

Me incorporé fatigosamente, arrodillándome en la cama y sentándome sobre mis piernas sin poder apartar mis ojos de su semblante y a pesar de que me sentía extenuado no deseaba otra cosa que seguir despierto junto a él.
Fueron unos momentos maravillosos de contemplación y mudo reconocimiento.

Alcé la mano y deslicé un dedo por su mejilla, acariciandola suavemente y notando con cierta satisfacción la calidez que desprendía ese bello sonrojo que las cubría.

_ Monsieur... je suis Louis de Pointe du Lac...
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Lestat
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Mar Jul 28, 2009 7:53 am

Todo él era perfecta armonía, hasta su voz, ahora dulcificada por su transformación reciente llegaba hasta mis oidos como una suave melodía, quebrando el silencio del lugar, e imponiéndose dentro de aquel pequeño mundo que había creado solo para él y para mí.

- Louis ... Louis de Pointe du Lac ...

Repetí el nombre para grabarlo para siempre en mi mente y en mi corazón, sonando como una maravillosa canción compuesta por el más avezado de los artistas... tan dulce, tan poético ... sencillamente hermoso.

- Así que ese es tu nombre, mon angé ...por fin pude conocer el nombre de mi ángel caído ... es tan hermoso como tú, precioso. Mi nombre es Lestat ... Lestat de Lioncourt.

Sentí su dedito recorrer mi mejilla sonrojada, cerrando los ojos por unos instantes, y atrapando nuevamente su mano para besarla delicadamente. Abrí los ojos, mirándolo directamente a los suyos, y me acerqué aún más a su cuerpo, rozando mi pecho contra el suyo, tomando su delicado rostro con mis manos, para luego buscar sus labios, y fundirnos en un delicioso y sensual beso, donde exploré con parsimonia toda aquella boquita como dibujada a pincel, devorando sus labios de fresa, abriéndome paso con mi lengua a través de ellos para explorar la suya, enredándolas en un cadencioso, fogoso y húmedo baile sensual.
Aparté mis labios de los suyos solo por falta de aire, pero mis labios impacientes pedían por más de su calidez, así que lo besé nuevamente, esta vez mordisqueando suavemente sus labios carnosos y deliciosos, lamiéndolos lentamente, reconociendo su boca con la mía, sedienta de más y más sensuales besos a la par que estreché su cuerpo contra el mío en un apretado abrazo.

Me aparté perezosamente, suspirando por la conmoción del profundo beso, con mis pulmones casi sin aire, con mi boca y su contorno húmedo por la huella de aquellos besos, pero sin separarme de su abrazo. Quería tenerlo pegado a mí, jamás soltarlo, sentir su frágil cuerpecito entre mis brazos, aferrándolo.

Contuve mis ganas de besarlo nuevamente, y lentamente lo solté de mi abrazo, pues debía ayudarle a darse un baño, cambiarse de ropas ... todavía estaba algo débil, podía percibirlo un poco en sus gestos y expresiones cansinas, así que le extendí mi mano, levantándome de la cama, y ayudándolo a él a ponerse de pie, y cogiendo su mano, entrelazando mis dedos a los suyos como un par de enamorados, lo conduje al enorme baño en suite de mi cuarto.
Lo dejé sentado sobre una silla del baño, mientras yo me dirigí a la enorme tina, abriendo los grifos de agua fría y caliente al mismo tiempo, dejando que se llenara, mientras un suave vapor llenaba la estancia de una húmeda bruma.
Después, corrí hasta un armario, sacando unas batas de baño y un par de gruesas y suaves toallas para dejarlas ordenadamente en una mesilla a un costado de la tina. Hice mil preparativos para que mi ángel se sintiera cómodo y dispuse todo lo necesario cerca de la tina, comprobando que el agua se hayara a la temperatura justa cuando por fin se llenó.
Solicitamente, volví donde estaba mi amado, levantándolo de la silla, comenzando a desvestirlo lentamente.
Partí por desabotonar su camisa, uno a uno me fui deshaciendo de los botones de aquella prenda sucia, que mancillaba la piel de mi amado, me extrasiaba con cada milímetro de piel que iba quedando expuesta ante mis ojos, que lo devoraban con verdadero placer, sin poder evitar el suspirar al acabar mi tarea y deslizar la tela por sus simétricos hombros, dejando que la prenda cayera al piso como si fuera deshojando una flor y su albo pecho, y su vientre plano quedaron desnudos ante mí.
Aún así contuve mis deseos de acariciarlo, esperando por el momento justo de deleitarme en el tacto de su sedosa piel, comenzando a deshacerme de sus pantalones, los cuales, al desabrochar, se deslizaron hacia abajo, revelando unas blancas y bien torneadas piernas. Me agaché a quitarle los zapatos, los calcetines, los pantalones y finalmente solté un suspiro al asir el borde de la pretina de sus bóxers, y dejarlos caer suavemente por sus piernas, hasta que ya no hubo nada que cubriera aquel hermoso, frágil y sensual cuerpo.
Me levanté, separándome un poco para recrear mi vista en su perfecta desnudez, y me quedé mudo de asombro, enamorado de tanta belleza sublime.
Alcé lentamente una mano, necesitaba urgentemente cerciorarme de que aquel hermoso ser no era una bendita aparición mágica, lo toqué, acariciando el contorno de su rostro para asegurarme de que era real, y efectivamente estaba ante mí, bajé mi mano por su cuello, sus hombros, y luego su pecho.
Pero mi propio cuerpo comenzaba también a reaccionar, sintiendo bajo mi pantalón una potente erección, tan dura que llegaba a doler, sintiéndose aprisionada en la tela de mis bóxers, luchando por enmanciparse y reclamando atenciones ... pero contuve mis salvajes instintos por poseer a mi amado angel ... no podría jamás querer hacerle daño a ese ser tan dulce ... sería prudente, y esperaría el momento en que él me diera una señal de que estaba listo, lo dejaría actuar sin presionar ... quería ser gentil y dulce, todo lo tierno que se puede llegar a ser con quien se ama verdaderamente, quería demostrarle que mi amor era genuino, sincero.
Suspiré, cerrando los ojos, armándome estoicamente de toda la fuerza de voluntad posible, antes de abrir mis ojos nuevamente y apartarme levemente de su cuerpo.

- Mon amour ... será mejor que entres ya al agua, no quiero que tu cuerpo se enfríe .... ven ... te ayudaré -

Tomé su mano, guiándolo hacia la tina para que se metiera en sus tibias aguas, y éstas cubrieran parcialmente su delicioso cuerpecito.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Mar Jul 28, 2009 7:02 pm

Quedé por unos instantes embobado, escuchando los diversos timbres de mi voz. Se divulgaban por el aire con una musicalidad increible, tan distinta de la de antes que no pude dejar de sorprenderme.
No acababa de asimilar lo acaecido pero era indiscutible que había cambiado y mi percepción de lo que me rodeaba también.
Aun sin uqererlo no pude ocultar un pequeño resquicio de ese temor ante lo desconocido. Sus palabras me hicieron volver a la realidad y no pude evitar sonreir.

_ Enchanté... Lestat...

Mi mano tembó ligeramente al ser tomada y su beso me produjo un cosquilleo que recorrió todo el brazo.
Me mordí el labio inconscientemente y bajé un poco la cabeza sintiéndome muy vulnerable a su lado. Le miré de reojo percibiendo un leve calor en mis mejillas cuando sintieron la intimidad con que eran acogidas por sus manos.

Fue inevitable que mis ojos volvieran a quedar atrapados en su profunda mirada azul, hablándose de alguna forma que ellos solos se entendían y mis labios se entreabrieron ligeramente para dejar escapar un furtivo suspiro, que quedó ahogado entre los suyos.
Sedosos labios de una delicadeza y exquisitez extrema que de una manera gradual me mostraron la dulzura y sensualidad que poseían en un placentero beso.

Mi cuerpo se sumió poco a poco en una ligera y sosegada sumisión. Lánguidamente mis párpados fueron cerrándose, impidiendo el poder seguir contemplando su hechizante belleza y al necesitar de alguna forma más contacto, elevé una mano apoyándola en su hombro mientras que la otra se abrió descansando a mi lado encima de la cama.

Mi boca recibió jubilosa su intrépida y atenta lengua que cual explorador se adentró en ella, conquistando mi total atención. Placer, deseo, sensualidad, ternura, sensibilidad... estas y muchas otras más fueron las sensaciones que fueron recorriendo sucesivamente por todo mi ser a medida que el beso profundizaba.

Un leve quejido escapó inconscientemente de mi boca al sentir como sus brazos y su cuerpo se alejaban de mi. Mis ojos se abrieron apresuradamente buscándole con ansia y temor, posándose en su figura aun situada frente a mi y respiré hondo, intentando que los latidos de mi corazón regresaran a su ritmo normal, volviendo a sentir como mi cuerpo poco a poco recuperaba su calma.

La temblorosa mano que había quedado estática en el aire, avanzó lentamente, tomando la suya, dejando que sus dedos se entrelazaran con los mios.
Bajé lentamente de la cama, dejándome conducir dócilmente hacia el baño, tratando de que no percibiese mi ahora molesta fatiga.

Desde la silla donde me sentó, contemplaba embelesado cada uno de sus movimientos, ligeros y seductores que me hipnotizaban a cada momento.
El agua parecía que cantaba al caer en la tina, como una hermosa cascada que desprendía pequeñas gotas a su alrededor.
Mis ojos lo querían abarcar todo, quedé encantado durante unos momentos por ese misterioso vaho que emanaba el agua, diseminándose en pequeñas nubes por todo mi alrededor.
Alcé una mano intentando coger algunas de ellas, sintiendo como se evaporaban a través de mis dedos, dejando solo un pequeño rastro de humedad y mis labios mostraron una suave sonrisa.

Regresé de nuevo a la realidad al sentir sus manos en mi ropa, me encontraba de pie frente a él y bajé los brazos a los lados, dejando que poco a poco me la quitara.
Volteé la cabeza ligeramente y bajé la vista al notar su mirada sensual fija en mi, sintiendo como de nuevo mis mejilla se coloreaban y un pequeño suspiro escapó de mis labios cuando la camisa resbaló por mis brazos hacia el suelo en una lenta caricia.
Un leve cosquilleo hizo que mi estómago se encogiera al verme desnudo frente a él. Mi rubor se intensificó, notando como el corazón se aceleraba e inspiré una profunda bocanada de aire, incapaz de moverme ni un ápice.

El contacto de su mano en mi piel era tan delicioso y provocador que por un momento creí que me derretiría. Mi mano se alzó rápidamente, posando el dorso en mis labios, tratando de ahogar el pequeño gemido que escapó irremediablemente de entre ellos.
Le miré algo avergonzado al tomar su mano y sin dejar de mirarle de reojo entré en la tina, sentándome en ella.

_ Oui... merci...

Fue todo lo que fui capaz de decir, la turbación que sentía aun me tenía conmocionado y me alteraba todos los sentidos.
Me agarré a los bordes de la tina, mirando las pequeñas ondas que mi cuerpo medio sumerjido producían en su superficie y sintiendo como me acariciaban por cada rincón de mi piel, haciendo que un ligero estremecimiento recorriera mi espalda.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Miér Jul 29, 2009 8:03 am

Mis ojos no podían dejar de contemplar su exquisita figura desnuda como era suavemente envuelta por las tibias aguas, salpicando unas traviesas y osadas gotitas en su pecho y en sus hombros.
Suspiré creo que por quincuagésima vez, pues ese dulce niño me robaba el aliento con cada gesto y apacible movimiento que realizaba, todo él era una maravilla.
Me senté en el borde de la tina y tomé un jarrón de porcelana, llenándolo del tibio líquido, para luego derramarlo lentamente sobre sus lisos y sedosos cabellos de azabache, humedeciéndolos solícitamente. Apliqué un poco de shampoo sobre ellos, y comencé a masajearlos delicadamente con las llemas de mis dedos, que se enredaban en aquellas finas hebras, lavándolos de una forma tierna, como si se tratara de un frágil muñequito de porcelana.

- Esto te relajará, mon amour ... verás que después de este baño te sentirás mucho mejor ... pero ahora, será mejor que cierres tus ojitos, si no quieres que la espuma caiga sobre ellos y luego se irriten ... no sería bueno un vampirito tan dulce con los ojos enrojecidos jajaja -

Solté una risa espontánea, feliz de aquel momento tan único y mágico junto a él. Todo mi ser experimentaba tal alegría y paz que me era imposible ocultarla.
Llené nuevamente el jarrón con agua, derramándolo sobre su cabecita redonda, enjuagando la copiosa espuma en que el shampoo se había convertido, dejando sus cabellos relucientes.

- Listo ... ahora nos falta tu cuerpecito ... mmhhh .. el jabón ... ¿donde se ha metido esa cosa resbalosa? Ahhh!! Apuesto a que lo tienes tú, mon petit espiègle!! -

Le sonreí de modo divertido, pues sabía donde estaba el jabón. Lo tomé, restregándolo contra una esponja, y de inmediato la espuma comenzó a aparecer, comenzando a tallar su cuerpo suavemente con ella, pasándola por su cuellito, sus hombros, su pecho y su espalda, dejando que la espuma lo cubriera con un blanco manto de burbujas diminutas. Suspiré nuevamente, pues debía continuar más abajo y la sola idea me ponía bastante nervioso, lo cual se reflejo de inmediato, si acaso podía ruborizarme más de lo que ya estaba.

- Espera ... creo que mi camisa se está mojando -

Comprobé que las mangas y parte del pecho estaban empapados, pues al enjuagar sus cabellos no pude evitar que parte del agua me salpicara, y ahora la blanca tela de mi prenda se pegaba incómodamente en mis brazos, y en el resto de mi piel, entorpeciendo un poco mi tarea. Así pues sin más, me la quité, fuera camisa molesta!! quedando mi torso al desnudo.
Suspiré nuevamente, armándome de valor, esponja en mano y la dirigí a su zona genital, bajo las aguas, tallando muy cuidadosamente aquella delicada zona. Mi diestra no pudo evitar el rozar su hombría, sintiendo como iba reaccionando a mi tacto. Quizá por el deleite de sentir como se endurecía en mi mano, demoré un poco más de la cuenta ... era algo que no podía evitar.
Lo miré a los ojos, perdiéndome en ese par de lagunas color esmeralda y jadeando desesperadamente, me incliné hacia su rostro, buscando sus labios con los míos, besándolos de una inusitada pasión ya desatada, sintiendo como mi propia hombría se erguía poderosamente bajo la apretada tela de mi ropa interior, provocándome molestas punzadas de dolor ... ya no podía resistirlo más, toda mi fuerza de voluntad y mi estoicidad se estaba yendo por un tubo, ahora hacerlo mío se había transformado en una necesidad imperiosa que me lo exigía a gritos todo mi ser y mi cuerpo. Necesitaba sus besos, sus caricias y su cuerpo como un sediento necesita el agua, desfalleciendo de deshidratación en medio de un desierto.
Mientras mi boca reclamaba ansiosamente la suya, me fui despojando del resto de mis ropas, tirando de ellas como si molestaran ... y es que en verdad eran una carga sobre mi piel. Me fui deslizando hasta entrar en las aguas que me recibieron con su tibieza, como dándome una cálida bienvenida, y mis manos comenzaron un tierno reconocimiento por el adorable cuerpo de mi amado, aún así, necesitaba aquella señal de parte suya que gatillara a desatar toda mi pasión, algo que me indicara que aquello no sería algo forzado.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Vie Jul 31, 2009 9:50 pm

No pude sustraerme a seguir contemplando unos instantes más el agua que aun se movía, jugueteando con un dedo en ella, continué produciendo pequeñas ondas a mi alrededor, fascinado ante esa maravilla.
Exclamé de placer al sentir como el agua caía por mi cabeza, empapando cada mechón de mi largo cabello, mirándolo de reojo al ver avanzar sus manos hacia mi. Me produjeron un escalofrío que corrió implacable por mi espalda no bien empezaron a masajearme el cabello y un ligero temblor zarandeó todo mi cuerpo, exhalando un hondo suspiro.
Le sonreí tiernamente al escuchar sus palabras, deseando que no se apartaran sus dedos de mi cabeza y sintiendome dichoso de estar junto a él.

_ Oui...

Cerré los ojos lentamente y eché la cabeza ligeramente hacia atrás soltando otro suspiro y me agarré con las manos fuertemente a los bordes de la tina para evitar que el temblor me hiciera resbalar.
Su risa fue música para mis oidos, mis labios esbozaron una sonrisa que apenas mostraba la alegría que sentía en esos momentos y alcé las manos pasándolas por la cara y los cabellos hacia atrás para quitar el agua que caía por ellos.

_ Non... yo no lo tengo... - dije soltando una risita y mirando a los lados - se escondió...

Mis ojos quedaron fijos de nuevo en sus gestos. Esa espuma que se iba formando a cada movimiento en la esponja me llamaban la atención, era como una pequeña nube de algodón llena de burbujitas que regalaban multitud de pequeños arcos iris a mi vista.
Esa esponja iba dejando caminitos de espuma que erizaban mi piel a su paso. Su agradable tacto me producía un cosquilleo que empezaba en el cuello, siguiendo por la espalda, casi haciendome estremecer y no pude evitar que un suspiro escapara de mis labios.

Mis manos se abrieron lentamente, resbalándose por los costados de la tina y sumergiéndose en la tibieza del agua.
Miré turbado las húmedas manchas que empapaban su camisa, pegándose a su torso y dejando vislumbrar el contorno de unos fuertes músculos, dejándome sin respiracion cuando poco a poco fue quitandose la camisa.
Casi desfallezco de placer al contemplar su torso desnudo. Una piel tersa y suave quedó expuesta ante mi.

Sus músculos marcados le daban un aspecto tan varonil que deseé tocarlos y casi sin darme cuenta alcé una mano avanzándola tremulamente hacia él y la posé en su pecho, quedando prontamente seducido por las sensaciones que me producía su tacto.
Me sentía tan embriagado por todas ellas corriendo por mi mente al unisón que no me di cuenta de su gesto hasta que noté el roce de su mano en mi entrepierna.

Las manos corrieron presurosas en busca de un agarre, arañando tontamente las paredes de la tina mientras que mis desvergonzadas piernas se abrían ligeramente para darle espacio y exhalé un gemido de placer que resonó en toda la estancia.
Le miré con los ojos abiertos de par en par notando como una ola de calor subía desde mi entrepierna hasta cubrir mis orejas.

Tomé sus mejillas aceptando con gozo esos cálidos labios, besándole apasionadamente mientras mis manos avanzaban en una lenta caricia hacia su nuca, atrayéndolo hacia mi no pudiendo evitar que otro gemido quedara ahogado entre ellos.
No lo solté ni un instante mientras se introducía en el agua, poco a poco me fui acercando a él, sentándome entre sus piernas con las mias una a cada lado y sin darme cuenta nuestros miembros se rozaron en un suave saludo.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Mar Ago 04, 2009 7:07 am

Creo que nunca en mi vida, y ahora en mi no-vida había sido tan dichoso, como cuando sus manos tan suaves y delicadas comenzaron a reconocer mi piel, y sus labios recepcionaron a los míos con total entrega.
Y si podía caer en mí tanta dicha fue en el momento de entrar en el agua y apenas haberme sentado en la tina, su cuerpo vino hasta mí, como atraído por un imán, apegándose y moldeándose como hechos el uno para el otro como dos perfectas mitades.
Mis brazos lo recibieron jubilosos, rodeándolo delicadamente y estrechándolo contra el mío por la cintura y la espalda, y el suave roce de mi virilidad contra la suya me provocó un agradable espasmo de placer el cual provocó que de mi garganta escapara un frágil gemido que murió entre sus besos tan tiernos, algo tímidos pero cargados de la más pura pasión.
Sin soltarme de sus besos, totalmente arrobado por ellos, mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo esbelto y suave, fragante como un melocotón que ha sido madurado al calor de los generosos rayos solares. Acaricié su bien entallada espalda, suave y tersa, bajé por su cintura y caderas, moldeando las suaves curvas con la punta de mis dedos, subí por su vientre, y un poco más por su pecho, acariciándolo con las palmas de mis manos abiertas, deseando abarcar con ellas toda la sedosa piel de sus pectorales, palpé sus músculos, apenas marcados bajo su piel de terciopelo y me entretuve en aquellos dos botoncitos, redondos y sonrosados como dos pétalos de cerezo y que endurecían aún más al rozarlos, subí por sus hombros, lisos y simétricos, bajando por sus redondos brazos, solo para volverlo a estrechar por la cintura contra mí, pasando mis manos apenas por el nacimiento de sus redondas y duras nalgas mientras lo seguía besando, perdiendo el aliento en sus labios.
Me separé por fin de ellos, dejando una delgada unión de saliva entre ambas bocas, jadeando, respirando entrecortadamente, sintiendo como mis mejillas ardían de calor y sonrojo, pero solo me separé para admirarlo, aprovechando su íntima cercanía para estudiar cada detalle de su precioso rostro. Mis ojos se perdían en aquellos dos océanos opalinos, y ellos me absorbían, abstrayéndome del mundo real, cayendo en su acuoso mundo de fantasías y magia. Esos dos hermosos orbes de melancólico mirar, orlados de espesas pestañas, largas y onduladas, cercado por dos delicados párpados de piel semitransparentes que apenas se movían al parpadear ... me tenían atrapado en su reflejo. Mis ojos continuaron escrutando su bello rostro como de niña, comenzando por su frente, alta, majestuosa y lisa, apenas cubierta por unos mechones de su flequillo, me detuve en sus mejillas, coloreadas con un suave rosa pastel por el calor y el sonrojo, seguí mi vista hacia su pequeña nariz recta y respingada, en la suave curva que se marcaba desde sus delgadas cejas oscuras hasta la mitad de su rostro, seguí mi vista hacia esos labios como dibujados por el más avezado artista, con un pincel mágico, delineados perfectamente, formando un corazón y tan rojos, delicados, suaves y carnosos, como una deliciosa fresa recién cortada, mi encantadora inspección culminó en su pequeña barbilla, apenas pronunciada y tan delicada, completando así la armonía de su rostro de piel pálida como de porcelana fina. Era tan hermoso, como esculpido a conciencia, parecía un precioso camafeo hecho con los más delicados materiales ... y ante mí, mi ángel, aquel bello ser que sin alas, que me había robado el alma.
Suspiré gozoso de que aquella belleza y pureza fueran mías, y que me fueran entregadas como el más valioso de los obsequios, un regalo invaluable al que yo cuidaría y protegería con todas mis fuerzas.
Busqué nuevamente sus labios, y la pasión renació como en las ígneas alas de un Fénix, esta vez el beso fue pasión pura, exploré cada centímetro de su boca, lenta y suavemente, volviendo a enredar mi lengua en la suya, pareciendo más bien dos lenguas de fuego que se unían en medio de una gran hoguera, mientras mis manos imposibilitadas de estar sosegadas, viajaron a esa aberturita entre sus nalgas, recorriéndola con un dedo en toda su extensión para detenerse justo en su esfínter, aquel apretado agujerito, tan cerrado que supe en seguida que nunca antes había sido explorado ... debía entonces procurar ser delicado y gentil, aunque esta fuera también mi primera experiencia. Más que todo, mis movimientos fueron guiados por mis instintos, señalados además con sus claros gemidos, aún así, no deseaba causarle ni el más mínimo dolor a mi precioso ángel.
La llema de mi índice logró localizar su entradita, pero antes de comenzar a explorar allí, me dediqué a rodear la zona de alrededor, mi dedo se paseaba suave, grabando la textura de la delicada piel de esa zona, describiendo pequeños círculos que lentamente iba cercando, hasta que llegué nuevamente a la entradita. Presioné con mi dedo, sin introducirlo, solo presionando y soltando suavemente, atento a cada reacción y expresión de su rostro ante el más mínimo gesto de dolor para cambiar de táctica y probar con algo menos invasivo. Di unos suaves golpecitos a esa rosada entradita y acaricié por largos minutos, con paciencia, hasta que él lograra acostumbrarse a la sensación que mi intromisión le causaba.

- J`t aime ... mon cherié - Susurré dulcemente en su oido.

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Última edición por Lestat el Vie Ago 07, 2009 5:10 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Jue Ago 06, 2009 9:13 pm

Todo había cambiado a mi alrededor, desde el mismo instante en que ese ser que ahora tenía delante había entrado en mi vida. Los colores, los osnidos, las percepciones, incluso las emociones que empezaban a crecer en mi.
Alguna clase de extraño embrujo me atraía de forma irresistible hacia ese cuerpo fuerte y musculoso, con piel de seda, seduciéndome y enamorándome por momentos.
Flexioné las rodillas, atrapándole por los lados y ajustándome todo lo que pude contra él, dejándome arrastrar por la sensación de deseo que se iba intensificando, animada más aún con sus dulces besos y percibiendo el suave tacto de sus brazos, ciñéndose a mi espalda.

Mi mundo ahora era él y se enriquecía a cada segundo que pasaba con su ternura, su pasión y la devoción que me mostraba.
Mi corazón latía rápido y fuerte, al mismo compás que el de él, cortejándose con su propio lenguaje, enamorándose en su propio universo, envolviéndonos en una burbuja de amor y placer.
Nuestros besos tímidos al principio fueron tornándose más atrevidos y hambrientos, deleitándome con su dulce sabor, despertando en mi sensaciones nunca antes experimentadas.

Mis ahora ya inquietas manos se atrevieron a moverse en una lenta caricia desde la nuca hasta los hombros, acomodando mis palmas a cada curva encontrada en el camino, queriendo recordar cada una de sus formas.
Casi me derrito de placer ante la suave vibración que sentí en mis propios labios cuando un gemido escapó de su boca, quedaron unos instantes temblorosos, saboreando la cadencia de tal sonido, captando el cálido aliento que acarició la comisura de mi boca.
Tuve que hacer un gran esfuerzo para tranquilizar mi agitada respiración y no ahogarme en el intento.

Me percaté en un momento de lucidez que era incapaz de pensar en nada más que no fuera él, su dulce y melodiosa voz, su tacto electrizante. Todo Lestat se había convertido para mi en un excitante afrodisiaco, del cual me iba suministrando pequeñas dosis, provocando el despertar de todos y cada uno de mis sentidos.
Sus manos empezaron una cruzada por mi cuerpo, explorando y descubriendo cada pequeño rincón, acariciando cada centímetro de mi piel e irremediablemente encendiendo pequeñas llamas a su paso.

Cerré los ojos lentamente, bajando las manos por sus brazos, acompañándolo en su expedición, queriendo saborear cada uno de los segundos que pasaban. deseando que no tuvieran fin.
Un pequeño gemido escapó de mis labios al notar esas manos en mi pecho, jugueteando pícaramente con los pezones que vergonzosamente endurecieron, irguiéndose prontamente en busca de más contacto.
Sentí como toda mi piel se erizaba y un cosquilleo empezó a nacer en mi estómago, propagándose rápidamente por la espalda cuando sus manos tomaron mis nalgas y nuestras entrepiernas quedaron juntas.

Al separarse tuve que tomar una bocanada de aire y me apoyé en sus hombros, temiendo que el leve temblor que me recorría me hiciera zozobrar en el agua como barco sin dirección.
Nos miramos durante un buen rato y esta vez, si contemplé sin reparos cada uno de sus hermosos e inigualables rasgos, que delicia para mis ojos fue el tener ese privilegio, admiré cada una de sus características y no pude evitar sonreir al ver ese lindo tono enrojecido en sus mejillas que aún le hacían parecer más atractivo.

Entreabrí mis labios cuando los suyos vinieron de nuevo a mi, aceptando con placer su incursión, correspondiéndole con pasión y degustando su exquisito y dulce sabor.
Una pequeña exclamación de sorpresa quedó ahogada entre nuestros labios al sentir ese atrevido dedo recorrer mi intimidad.
Apreté las nalgas inconscientemente, atrapándolo en medio mientras me separaba levemente de él, irándolo sobrecogido por su acción y mis dedos se curvaron en un gesto automático en sus hombros.

_ Les... tat...

Trás unos instantes, todo mi cuerpo se fue relajando y solté un suspiro, dejando que ese dedo siguiera con su cometido. Mis manos se abrieron y bajaron lentamente por su espalda, acercándome a él y recostando la cabeza en su hombro tras depositar un beso en su cuello.
Quedé desconcertado ante la extraña y excitante sensación que empezaba a sentir con los avances de ese dedo alrededor de mi entrada, que reaccionó vergonzosamente ante sus suaves golpecitos y no pude evitar que otro gemido saliera por mi boca.

Mis ojos se cerraron lentamente, sintiendo el calor en mis mejillas ante la descarada invitación a ese dedo que parecía mostrar mi entradita ante sus atenciones.
Temblé ligeramente cuando el aliento de sus palabras acarició mi oreja y en ese momento supe que definitivamente era suyo.

_ Moi... aussi... - fue todo lo que fui capaz de pronunciar.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Jue Ago 13, 2009 6:12 am

Su suave vocesita cargada de exitación y placer, llegó a mis oídos como la más hermosa de las melodías, captando en mi tímpano sus suaves vibraciones mientras su tibio aliento chocaba contra la húmeda piel de mi cuello y mi pecho, provocando un suave escalofrío por todo mi cuerpo y que culminó en mi espalda.
Aquella sensación no hizo más que exitarme hasta casi llegar a mi límite, aventurando mi dedo a introducirse suavemente en aquella estrecha cavidad al menos solo la punta para ayudarle a acostumbrarse, aún así, deseaba prodigarle más suavidad a mis movimientos, y hacer de su primera vez algo realmente placentero y lo menos traumático posible.

- Mon amour ... vamos a un sitio más cómodo ... así podré atenderte mejor -

Envolví nuestros cuerpos entre una tenue sombra, que nos transportó directamente sobre la amplia cama, en donde deposité al chico, suavemente entre las rojas sábanas de seda mientras quitaba suavemente mi dedo de su entradita.
Le separé las piernas, bajando mi cuerpo hasta que mi rostro quedó a escasos centímetros de sus nalguitas, abriéndolas con cuidado. De inmediato mi ávida lengua comenzó a hacer de sus delicias en la entradita de mi hermoso angelito, lamiendo el estrecho esfínter, introduciéndose también en aquella cavidad, buscando lubricarle.
Lamí aquel apretado músculo de forma circular, buscando relajarle hasta el punto que cediera lentamente a los requerimientos de mi lengua y que mi amado niño se sintiera más seguro. Cuando por fin le sentí más suelto, mi dedo se aventuró una vez más hacia adentro, dejando que esta vez resbalara más fácilmente y por completo. Comencé entonces una suave caricia por sus paredes, sintiendo como mi dedo era repentinamente cercado por ese músculo circular, atrapándolo.

Aún sin quitarlo, voví a lamer su entradita, esta vez en la unión que hay entre los testículos, bajando suavemente por allí, hasta llegar alrededor del esfínter, hasta que Louis se volviese a relajar, entonces aventuré a introducir otro dedo, y así, tanto índice como medio estaban ya dentro del cuerpo de mi amado niño, abriéndose como tijeras para ensanchar un poco más aquella estrecha cavidad.

Pese a que todo mi cuerpo me pedía a gritos el tomarlo lo más pronto posible, sabía que debía ser paciente si no quería hacer que el hermoso niño saliera lastimado, y así además, disfrutar de cada segundo a su lado, haciéndole sentir el más exquisito de los placeres.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Jue Sep 10, 2009 7:25 pm

Las manos quedaron inmóviles en su espalda y mis labios entreabiertos dejaron escabullir una casi silenciosa bocanada de aire al percibir ese decidido y a la vez delicado dedo penetrar en mi interior.
Solo fue la puntita pero igualmente me provocó una extraña sensación de placer y de intrusión en mi hasta ahora casta intimidad.

No pude evitar tensar de nuevo las nalgas contra el, no era rechazo a lo que estaba pasando lo que me hacía actuar así, era una extraña sensación de miedo a lo desconocido.
Le amaba y debía confiar en él, sabía que no me haría daño, así que relajé mi cuerpo al oir sus palabras dulces y tiernas como todos sus actos.
Cerré los ojos y cuando los volví a abrir me encontré en la amplia habitación. Sentía en mi espalda el suave roce de esas sábanas y le miré ya más confiado, mostrándole una pequeña sonrisa.

Mis manos resbalaron lentamente por sus fuertes brazos hasta posarse a los lados de mi cuerpo, algo tembloroso aun por las sensaciones que me recorrían.
No pude evitar enrojecer al verme tan expuesto a él cuando me separó las piernas.
Volteé la cabeza, aplastando con mi mejilla la almohada y me mordí el labio ahogando un pequeño gemido al notar la humeda lengua juguetear e introducirse en mi entradita.

Después de unos instantes mi acelerada respiración fue calmándose, asi como los latidos desbocados del corazón, pero a la vez un cosquilleo creció en mi estómago, recorriendo lentamente cada fibra de mi ser.
Le miré de reojo, intentando controlar el fuerte e imparable estremecimiento que me hacía temblar de excitación.
Mis manos se alzaron acariciando su cabeza, entrelazando los dedos en sus suaves cabellos, sintiendo bajo mis yemas cada uno de sus movimientos.

No pude contener una exclamación de sorpresa al sentir como ese dedo iba introduciéndose en mi interior. Primero fue una ligera y pasajera molestia, luego a medida que acariciaba las paredes, empecé a notar un placer que fue creciendo con cada movimiento y mi piel se erizó.
Un inesperado calor se apoderó de cada rincón de mi cuerpo y tras jadear de puro gozo, mis piernas se separaron más, dándole espacio para que continuara y mis dedos se agarraron sin darme cuenta a unos mechones de sus cabellos.

_ Les... tat... me... gusta...

El segundo dedo me produjo alguna molestia más, pero no dejé por ello de sentir el mismo placer, aunque no pude evitar soltar un pequeño quejido.
Mi mano corrió veloz a taparme la boca, temeroso de que se alarmara. Quería seguir sintiendo esa sensación y cada vez la deseaba más, había entrado en una especie de nube y todo lo demás había desaparecido a nuestro alrededor.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Dom Sep 13, 2009 8:27 pm

Mis dedos siguieron buscando ensanchar un poco más su estrechez, mientras mi lengua recorría ávida cada milímetro de piel de su deliciosa intimidad ... su aroma me embriagaba, olía exactamente como las vírgenes, y el aura de paz. felicidad y placer que nos envolvía a ambos, imprimía al momento un mágico halo.
Sin quitar mis dedos de su cavidad, me incorporé lentamente, besando su cuerpecito ahora hacia su vientre, repartiendo cortos besitos alrededor de su ombligo, y bajando luego, ahora a su exitada hombría, donde repartí un par de besitos más en toda su extensión, antes de lamer la punta con húmeda lentitud, me detuve unos minutos, lamiendo como si fuera el más exquisito caramelo, antes de abrir mis labios y dejar que la punta llenara mi boca con su singular sabor.
Succioné con cuidado la puntita, buscando un punto de máximo placer, justo en la parte posterior, en el frenillo, concentrando el roce de mi lengua allí, pero deseaba probar más, degustar toda su extensión, y así sin más, dejé resbalar su hombría hacia lo profundo de mi garganta, iniciando un paulatino vaivén.
Oía sus gemidos, que no eran sino un aliciente a continuar, cada sonido que salía de sus labios provocaba que mi piel se erizara por completo ... era la más hermosa sinfonía sensual y virginal que mis sentidos podían captar, un placer único, reservado solo para mí, como el coro de un ángel.
Aumenté un poco más los movimientos de mis labios, cercando su virilidad en ellos, haciendo más intenso el roce, mientras mis dedos continuaban haciendo lo suyo en su entradita, ahora más relajada. Mis dedos se paseaban en las cálidas y húmedas paredes de su interior, y mi exitación no hacía sinó hacer volar mi imaginación, imaginando el supremo momento en que fuera mi propia hombría quien se deleitara en rozar aquellas tibias paredes ... me sentía ya a mi límite, y mi hombría comenzaba a doler increíblemente de lo dura y rígida que estaba, clamando urgentemente por atenciones, besos y caricias.
Sentí que el momento ya había llegado, y sus gemidos de placer me indicaban que su clímax estaba a punto de estallar, por lo cual aumenté el roce de mis labios sobre su virilidad, deseando sentir el sabor en mi boca de su preciado néctar blanquecino y espeso.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Miér Sep 30, 2009 5:47 pm

Me mordí los nudillos de la mano ahogando un pequeño quejido cuando esos dedos se movieron con más decisión en mi interior.
La respiración parecía hacerseme cada vez más dificil, combinar los pequeños gemidos que iban escapando de mi boca y las bocanadas de aire para los pulmones era tarea ardua en esos momentos.
La piel me quemaba a cada contacto que sentía en ella, temblaba cual hoja al viento y mis manos se agarraron fuertemente a la tela de la cama en busca de algo a lo que sujetarse pues parecía que una corriente brava de agua me llevaba.

Quedé sin respiración por unos instantes cuando sus labios empezaron a bajar por mi miembro que audaz y valiente se dejaba envolver por ellos, percibiendo la humeda caricia que le arropaba.

_ Les... tat...

Mi espalda se arqueó sin control como si hubiese recibido una descarga eléctrica, echando la cabeza hacia atras y cerrando los ojos fuertemente oyendo como alguien gemia profundamente.
Mi cuerpo parecía no pertenecerme ya, estaba preso de una desbordada agonía de placer. El corazón cabalgaba con un fuerte retumbar y mi boca era incapaz de contener los jadeos y gemidos que como poderosa sinfonía saía de entre mis labios, acompañando los movimientos que mi traidora y descarada pelvis hacía.

Cada movimiento de su boca en mi miembro aceleraba más el sentimiento de gozo en mi ser, había perdido completamente la verguenza que sintiera la principio, y me había entregado completamente a él, dejandole hacer sin miedo.
Remolinos de un incandescente calor subían cada vez con más fuerza por mi cuerpo, estimulando mis sentidos, desbordándome de una mezcla de deseo, felicidad y placer.

En unos instantes más algo se sacudió en mi interior, pensé conmocionado que no podría aguantar por más tiempo el dejar salir la prueba tangible de la gran excitación en la que me encontraba y a pesar del impacto que eso representó para mi, me era imposible evitarlo.

_ Ya no... puedo... aguantar... más....

Mis voz salió entre gemido y gemido entrecortada y casi muda al tiempo que percibia un estallido irrefrenable en mi entrepierna y mi esencia salió vigorosamente como si alguien hubiera hecho detonar algún artificio en mi interior.
El grito que escapó de mi boca fue casi imposible de detener y con pequeñas sacudidas que estremecieron todo mi cuerpo, llegué al climax.
La respiración era rápida y entrecortada, el corazón me retumbaba en los oidos y aun exhalé un último suspiro de total satisfacción antes de que mi espalda cayera sobre la cama y mis dedos agarrotados en la tela fueran abriendose poco a poco, notando como pequeñas gotas de sudor caían lentamente por mi frente.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Miér Oct 21, 2009 12:47 am

Cada gemido suyo era la perfecta melodía que llenaba mis sentidos, el sonido de su voz hacía vibrar hasta la última fibra de mi ser cada vez que mis oídos lo captaban por muy sutil que fuese. Le adoraba, era para mí mi ídolo al cual venerar y cada gesto de mi cuerpo, cada movimiento y cada sensación eran solo suyas. Podía pedir mi sangre hasta la última escencia de mi vida, y yo gustoso se la entregaría y aún así, moriría feliz en el más delicioso de los éxtasis, sintiendo el tenue calor entre sus brazos.
Mi ávida boca se apresuró a beber hasta el último rastro de su escencia virginal, sintiéndome indigno ante aquel néctar arrebatado tan dulcemente. Pero mis esfuerzos por lograr hacerle sentir seguro y feliz, no conocían de esfuerzo, ni medidas, le amaba con todas mis fuerzas, y para mí ya no existía ni principio ni fin ... solo él desde el día en que le conocí y nadie más.
Mis labios soltaron con recelo aquel pedazito de su cuerpo por no querer abandonarle, subiendo entre besos por su vientre y por su pecho hasta quedar recostado sobre su cuerpo, mis caderas atrapadas entre sus piernas, mientras mis labios buscaban desesperados y ansiosos los suyos. Lo besé hasta perder el último hálito de aliento, y aún así, mis labios y mi lengua se negaban rotundamente a separarse de los suyos.
Sequé con cuidado su sudorosa frente, despejando de su tersa piel aquellas perladas gotitas con el dorso de mi mano, bajandola para acariciar sus tibias y sonrosadas mejillas ... que visión tan encantadora y fascinante. Sonreí suavemente, mientras mi mirada se perdía en la suya, conectadas por ese increíble sentimiento que henchía mi corazón de alegría, amenazando con hacerle estallar en cualquier minuto. Era como si mi mirada acariciase todo su ser con una delicadeza como quien teme romper un frágil cristal, reflejándose mis pupilas en las suyas, creando una conexión única, y sorprendentemente maravillosa, en que las palabras sobraban y un "te amo" no bastaría para expresar todos mis sentimientos contenidos.
Busqué sus labios nuevamente como el sediento en medio del desierto busca con instinto de supervivencia el agua necesaria para seguir viviendo , y es precisamente así como me sentía con él ... le necesitaba para vivir.
Mis palabras brotaron temblorosas de emoción apenas en un susurro

- Louis ... mi adorado Louis ... tú eres mi todo. No hay un después sin tí a mi lado ... no concibo una vida sin tí. Por tantos siglos mi alma buscó la tuya, hasta que te encontré ... pero ... ya no me importa haber vagado buscándote y sufrido por centurias antes de conocerte. Mi comienzo eres tú, mi vida empieza desde el día que te conocí por primera vez. Tú eres mi Alfa y mi Omega, mi principio, y mi fin ... lo anterior ... no fue vida, porque no estabas conmigo. -

Sentí que la emoción me embargaba, apretando mi garganta, mientras mis ojos se humedecieron súbitamente. No podía controlar mis propias emociones y sentimientos, pero no me importaba ... era él, mi Louis, y ante él no necesitaba esconder nada, no tenía que mostrarme frío, pues cada trozo de hielo que cubría mi corazón, él, con una sola de sus sonrisas lo había deshecho. Ante él podía ser todo lo débil que no demostraba ante los demás ... ser solo un hombre simplemente, con virtudes y defectos en su más puro estado, ser libre y mostrarme tal cual. Si de algo estaba seguro, que esta era la primera vez que me enamoraba con tanta fuerza y de forma tan arrebatadora ... sería el primero ... y el último, pues un gran amor así solo se vive una vez en la vida.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Sáb Nov 07, 2009 3:41 pm

Todo el conjunto de mi cuerpo era una sinfonía de sensaciones. Los latidos del corazón aun resonaban en mi pecho casi ensordeciéndome. La respiración irregular como si me hubiera precipitado al vacio.
Intentaba recuperar el resuello cuando aun los temblores estremecían mi cuerpo. Me sentí desorientado por unos instantes, el aturdimiento por mi falta de timidez habitual y la complacencia por el gozo que había sentido chocaban de alguna manera ante la ingenuidad y candor que había mostrado siempre en mi otra vida.

Le miré a través de los pápados semicerrados, en el mismo momento en que su boca liberaba mi aun sensible miembro, comprendiendo al momento loque había sucedido y en un acto reflejo cerré los ojos y me mordí instintivamente el labio, impulsado por un pequeño resquicio de verguenza que aun quedaban en mi.

Percibí en el estómago un cosquilleo cuando sus labios fueron depositando esos dulces y suaves besos, mi piel absorvía cada vibración y cada soplo de su aliento.
Cuerpo sobre cuerpo, labios atrapados, un gemido salido de lo más profundo de mi alma quedó ahogado entre nuestras bocas, incapaces de separarse.
Todo daba vueltas a mi alrededor, me aferré fuertemente a su cuerpo con los brazos y las piernas, besándolo con un hambre que ya creía saciada.

Ya casi sin aliento, entró en mis una ocanada de aire y el roce de sus manos me hizo volver a la realidad, fijando la mirada en sus ojos, mostrando en mis labios una dulce sonrisa.
Fue en ese momento, perdido aun en su brillante y cristalino reflejo azul cuando su voz trémula se dejó oir, penetrando suavemente, palabra a palabra en mi mente.
Quedé conmocionado por el significado que conllevaban, la profundidad y el sentimiento que impregnaba cada sonido, cada letra, cada frase.

Nadie antes me había dicho algo asi, tanta entrega y amor habría sido en otro tiempo incomprendido por mi, pero no ahora con parte de mi alma entre mis brazos.
Le miré conmovido, sintiendo como nuestros corazones latían a la par y alzando una mano le acaricié con ternura la mejilla.

_Lestat... tu eres mi llama, que ha encendido la hoguera de una nueva vida... tu eres la nota sin la cual mi melodía no existiría.... tu eres mi vida y mi alma sin la cual yo no sería. Soy algo torpe diciendo las cosas... antes no pensé nunca en ello.... tampoco se como aman los demás ni yo mismo pues no he tenido oportunidad.... solo se que sin ti ya nada tendría sentido... sin ti... no sería yo... eres el néctar que me alimenta, eres el rayo de luna que ilumina mi camino...para mi el amor... eres tu...
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Jue Nov 26, 2009 7:42 am

Cerré emocionado los párpados, ocultando mis ojos que se volvieron acuosos al escuchar cada una de sus bellas palabras emanadas de aquellos labios que me atrapaban y me tenían loco de amor. Sentí como si mi corazón estallara en la más pura felicidad de saber que no solo correspondía a mis deseos, sino a mi amor por completo. Esta era la primera vez en mi existencia en que sentía que le pertenecía a alguien, que para ese alguien yo era importante, que me amaba y me necesitaba y no pude sinó corresponderle con todo aquel amor que por cientos de años llevaba guardado en espera de ser entregado a alguin como este hermoso ser que me robaba el aliento con una sola mirada de sus bellísimos ojos verdes.

Atrapé sus labios en un beso tórrido y apasionado por toda respuesta, imposibilitado del uso de mis palabras por la emoción dejando que fuera mi cuerpo quien respondía a Louis. Mi lengua buscó la suya, explorando cada rincón hasta hayarla y enredarla en una deliciosa danza que me hizo gruñir de placer, nunca antes un beso me había resultado más exquisito que aquel. Supe entonces que el momento había llegado para ambos pues mi propio cuerpo estaba ya en su límite y necesitaba urgentemente de unirse al suyo en uno solo, forjando y consumando aquel vínculo que nos uniría para siempre, por toda la eternidad.

Me separé de sus labios solo por falta de aire, arrodilládome frente a él entre sus piernas. Invocando unas sombras, extraje un pequeño frasquito transparente, que al abrirlo dejó escapar una deliciosa escencia a almendras y vainilla. Derramé un poco del aceitoso contenido que dejé escurrir por mi erecta y enrojecida virilidad, ayudando a lubricarla con aquel aceite con ayuda de mis manos tras lo cual dejé caer un chorrito sobre la propia hombría de Loui, dejándola escurrir libremente entre sus testículos y llegar hasta su entradita, un poco más del aceite fue a parar sobre su pecho, deleitado por la expresión de su rostro al recibir el frío líquido sobre su cuerpo. Le sonreí, mientras mis manos ahora masajeaban su pecho, deteniéndome un poco en sus pezones endurecidos y bajando por su vientre. El frasco ya vacío quedó a un costado de la cama , rodando hacia el suelo por nuestros movimientos, mientras volvía a acomodarme sobre él, esta vez dirigiendo la punta de mi virilidad hacia su entradita.
Empujé con suavidad hasta lograr que la punta entrara ahogando un gemido cuando aquella estrechez atrapó mi hombría, el líquido aceitoso ayudaba bastante en la tarea pero aún así un gesto de dolor se apoderó del rostro de mi amado niño. Mis labios buscaron nuevamente los suyos, buscando distraerlo de aquel dolor, mientras presionaba lentamente, sintiendo como poco a poco su cálido agujerito se abría espacio para dar cabida a aquel trozo de carne dura, caliente y palpitante entre mis piernas hasta que ya no quedó más extención que introducir.
Un gruñido de placer escapó de mi garganta y fue a dar entre sus labios mientras mi cuerpo entero era sacudido por oleadas del más exquisito y torturante placer.

- Ohhh!! Lu ... que es... trecho ... e... eres!!! Aaahh!! -

Dejé que su entradita se acostumbrara a la invasión de aquel enorme intruso, antes de comenzar con un suave y lento vaivén que no hizo sinó arrancar impúdicos gemidos de mi garganta y hacer que todo mi cuerpo se estremeciera sis parar. Supe en ese instante lo que era estar en la gloria, en el Edén perdido, solos, mi Loui y yo. por fin unidos en cuerpo y alma conformándonos en un solo cuerpo, en una sola carne.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Miér Dic 02, 2009 12:02 pm

Estaba viviendo un momento insólito para mi, lleno de una extraña magia, colmado de palabras que significaban todo un nuevo mundo, repleto de sentimientos que poco a poco me envolvían. Nuevas sensaciones de ternura, pasión, amor, todo un nuevo mundo que ese ser me estaba haciendo vivir.
Sentí como mi cuerpo aun tembloroso intentaba calmarse poco a poco y un profundo suspiro escapó de mi boca mientras alzaba la mano para delinear la comisura de sus labios, dulces y hambrientos, suaves y delicados a la vez. Noté bajo la yema de mi dedo la suave textura que desprendía una cierta calidez y transmitia a través de mi dedo un cierto cosquilleo que me estremeció de nuevo.

Percibía el nerviosismo de Lestat, sus emociones me rodeaban, haciéndome sentir en esos momentos algo muy importante para él. Su amor me envolvía como un tierno manto, arropándome ante mis incertidumbres y miedos, consolándome de mis penas y dolores, entregándome todo su amor. Mi corazón pareció dispararse de nuevo cuando nuestros labios se unieron en un apasionado beso, mis brazos y piernas le atraparon con afán. Quería sentirlo, quería fundirme con él, compartir todo lo que eramos y formar solo uno. Ahogué un gemido entre nuestras bocas sin interrumpir el beso que parecía ahogarnos en un rio de aguas bravas, llevándonos hacia algún lugar donde sabía tendría la paz buscada.

Tomé una gran bocanada de aire cuando se apartó, mirándole fiamente mientras sentía que algo en mi empezaba a agitar mi cuerpo, una necesidad de él empezó a apoderarse de mi. No quería soltarlo, quería sentirlo en mi, llenándome de gozo y pasión, completando un flujo de pasiones y deseos que acabarian en una entrega de infinito amor, indestructible para toda la eternidad.
Miraba curioso todos sus movimientos, y un aroma dulzón impregnó mi olfato, sonriendo al sentir un leve cosquilleo en mi entrepierna cuando gotas de ese líquido bajaron lentamente por el.

Sus manos deslizándose por mi pecho despertaron de nuevo mi virilidad, abriendo de nuevo las piernas para dejarle acomodarse entre ellas. No podía apartar mis vista de sus ojos, mis manos habían caido casi inertes a los lados de mi cuerpo con las palmas hacia arriba en un gesto de absoluta entrega. Quedé impactado al comprender en ese instante lo que vendría, conmoción... estremecimiento...sobresalto y al final una positiva aceptacion y entrega absoluta a mi amor.

Percibí primero en mi entradita el leve roce de su miembro antes de notar su avance implacable hacia mi interior. Un quejido escapó de mi boca conforme le sentía llenarme poco a poco mi intimidad. Agarré la tela de la cama fuertemente con una mano mientras la otra subió con rapidez hasta mi boca tratando de tapar los pequeños quejidos que surjían casi involuntariamente de ella. Cerré los ojos con fuerza volteando ligeramente la cabeza percibiendo como sus labios apartaban mi mano sustituyendola en un apasionado beso. Un ultimo quejido quedó ahogado entre ellos al sentirlo ya todo dentro de mi. Completo, esa era la palabra que me vino a la mente en ese instante, ahora me sentía asi, un ser completo y el dolor fue pasando con su delicadeza y ternura.

Me tuve que apartar para recuperar el resuello, abriendo los ojos de par en par al notar como ese dolor empezaba a ser sustituido por un creciente placer y el deseo que producía en mi aumentó vertiginosamente en cuanto empezó a moverse. Vacio y colmado me sentía a cada movimiento suyo, un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo y un profundo gemido escapó de mi boca ya sin control. A partir de aquí me deje guiar por los instintos, agarrándome con las manos a sus hombros y acompañando los movimientos con mi pelvis, sin impedir ya que de mi boca escaparan los jadeos y gemidos que le dirian el inmenso gozo que me regalaba.

_ Te amo.... - fue lo único que fui capaz de pronunciar.
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Lestat
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Vie Dic 04, 2009 6:28 am

El cúmulo de sensaciones que cada fibra que mi ser percibía claramente era tan increíble que estaba seguro de que nunca antes había sentido algo igual. Me sintí dichoso, más que afortunado de tener a aquel hermoso, cándido y dulce ser entre mis brazos, ser el primero en él y a su vez también ser a la primera persona a quien me entregaba de aquella forma. Nunca imaginé que el sexo pudiera ser tan placentero, sobre todo con la persona que se ama sinceramente.
Percibí la total entrega de mi niño, y aquello me conmovió. Pese a su dolor, Loui me aceptaba, me recibía en su cuerpo, respondía ante cada estímulo y ... decía que me amaba!! Aquellas palabras me emocionaron hasta las lágrimas ... era la vez primera que alguien me decía aquellas palabras tan importantes. Entonces tuve la plena certeza de que aquel tierno y cándido chico era aquel a quien tanto había añorado en mis sueños.

- Louis ... no sabes lo que significa para mí que me ames. Mi ser entero es solo para tí de ahora en adelante. Jamás permitiré que te separes de mi lado, mi amor, porque ... yo también te amo. -

Mis movimientos se aceleraron un poco más, llevado en las alas de la exquisita y dulce pasión sintiendo como mi virilidad ahora resbalaba con mayor facilidad dentro de su cuerpo, siendo acogido completamente por su cavidad, mientras mis besos ahora se apoderaron de su suave cuello, aquella piel que mis colmillos habían osado lascerar y que ahora habían convertido a Louis en un ser como yo. Le amaba tanto que no podría permitir que la muerte que suele arrancar a los humanos como flores en un jardín me arrancara a aquel hermoso ser, no ahora que le había encontrado por fin, ahora que era parte de mi vida y que llenaba por completo mi corazón de infinita felicidad, mucho menos podría permitir que las enfermedades contaminaran aquel cuerpo tan perfecto, que ahora mismo se amoldaba bajo el mío.
Mis besos hicieron un camino hasta su pecho, apoderándome con mis labios de aquellos pequeños pezoncitos que ya había probado, pero que mi boca ansiaba por degustarlos nuevamente. Los lamí, succioné, mordí suavemente hasta dejarlos enrojecidos ante mis urgentes atenciones.
Separando mi cuerpo solo levemente del suyo, mi diestra bajó por su piel hasta entre sus muslos suaves y tersos, acariciándolos hacia arriba hasta encontrarme con su dura virilidad que clamaba por caricias. Dejé que mis dedos recorrieran toda su extensión, sujetándolo con firmeza mientras lo frotaba al tiempo que mi virilidad topaba justo con un pequeño saquito dentro de su cuerpo, marcando mis estocadas justo allí, buscando rozarlo con la punta de mi hombría una y otra vez.
Cada profunda estocada arrancaba un gemido de mis labios, uniéndose a los de Louis en una melodía que ni la más hermosa de ellas podría igualar, susurrando su nombre, gimiéndolo con la devoción de un dios.

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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   Vie Ene 01, 2010 12:55 pm

Le miré unos instantes al oirlo, sus palabras me embargaron en una profunda emoción y un aleteo de pequeñas alas recorrió todo mi ser haciendome estremecer hasta el alma. Aun me sentía algo conmocionado por esas nuevas sensaciones, el placer que sentía era tan nuevo para mi que le dejaba fluir ahora ya desbordado por cada rincón de mi cuerpo como pequeños chispazos que iban encendiendo un fuego que me quemaba.

Sentía su poderoso y duro miembro penetrarme una y otra vez, con movimientos acompasados como si de un instrumento musical se tratara, creando una dulce melodia de gozo. Le acompañaba sin poderme resistir ya que mi cuerpo pedía más, me sentía desbordado de excitación y mi boca no era capaz de cerrarse ya, dejando escapar los jadeos y gemidos que mostraban el desenfrenado placer que me hacía sentir.

Temblores, corrientes electricas, ya no sabría decir exactamente que era lo que pasaba con mi cuerpo, solo que me sentía elevado por una dulce agonía apasionada y llena de amor.
La respiración era muy entrecortada y los latidos del corazón se juntaban desmesuradamente uno con otro como si solo un fuerte y profundo latido existiera.

Mi cabeza volteaba lentamente de lado a lado, buscando la frescura de la tela de la cama, intentando aplacar la quemazon que percibía. Mis manos se movían algo inquietas, apretando y arañandole los hombros y brazos a cada embestida, incapaces de controlarse.
Sus labios suaves y humedos recorrían mi piel dejando caminitos incandescentes, estimulando si cabía aun más la excitación que sentía.

Caricias que me estremecían una y otra vez, transportadome a un mundo de desmedido placer, pensaba que me derretiría y no podría aguantar todo lo que sentía en esos momentos. Mi ya duro y exigente miembro se vio recompensado por sus atenciones al tiempo que mi espalda se curvaba cuando algo en mi interior estalló precipitándome aun profundo abismo de placer.

Solte un grito pronunciando su nombre y eché mi cabeza hacia atras cerrando fuertemente los ojos y pegando mi pelvis completamente a la suya con movimientos convulsivos y necesitados. Miles de estrellitas parecieron rodearme y llevarme por un camino de magia. Parecía que agonizaba de puro placer, sintiendome al borde de un estallido, sintiendome a punto de llegar de nuevo al climax y otro grito escapó de mis labios antes de percibir como mi esencia escapaba ya sin control de mi interior, derramándose sobre su mano.
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MensajeTema: Re: El nacimiento de Louis, mi amado, mi compañero para toda la Eternidad   

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